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Historia

 

    1. Desde la fundación hasta la Guerra Civil.


    El Partido Socialista Obrero Español se funda y constituye en Madrid el día 2 de Mayo de 1879 en tanto que asociación de hombres y mujeres organizados en la lucha por la defensa de los derechos y la dignidad de todos los trabajadores. A los diez años, y constatada la insuficiencia y dificultad de sus militantes para incidir directamente en el seno de las empresas y sus centros de trabajo, se constituye, en Barcelona, la UGT, sindicato de orientación socialista. Diez años más tarde, un grupo de jóvenes socialistas vascos liderados por Tomás Meabe deciden la constitución de la Federación Nacional de las Juventudes Socialistas, si bien es cierto que en este caso con fuertes reticencias de veteranos del Partido incluido Pablo Iglesias que estimaban que encajaban perfectamente dentro de la estructura del Partido en tanto que sección o grupos juveniles.


    Los acontecimientos históricos demostraron que la autonomía estratégica y la opinión crítica de la organización juvenil fue una labor positiva y eficaz en la renovación ideológica y generacional del Partido impidiendo su anquilosamiento. En la huelga general de 1917 ya se hizo notar la presencia activa de las JJ.SS. En la dictadura de M. Primo de Rivera efectuaron de forma organizada y permanente la contestación y protesta contra la restricción de las libertades.


En Asturias desempeñaron un protagonismo de vanguardia y fundamental en la lucha del movimiento obrero. Superada la crisis escisionista provocada por la IIIª Internacional y la “Veinte y una condiciones de Moscú…” que pretendían bolchevizar el movimiento obrero mundial y eliminar a los “social burgueses”. Las JJ.SS en Asturias tuvieron, en el acierto y en el error, una participación vanguardista en el movimiento revolucionario de 1934. Como manifestaría en El Socialista allá por el año 60, José Barreiro García, “…honor al gesto, aunque no al hecho…”.


    Perpetrado y fracasado el golpe de Estado que degeneró en la Guerra Civil, las Juventudes Socialistas de Asturias estuvieron liderando el ejército miliciano en defensa de la legalidad republicana. Jóvenes socialistas como Manuel Otero, José Mata Castro, Manuel Fernández Peón (Flórez), Avelino Cadavieco, Abelardo Carcedo Castaño y Baldomero Fernández Ladreda, éstos dos ejecutados a garrote vil, entre otros muchos ostentaron el grado de comandantes. Al ser derrotado el ejército republicano en el norte de España y en Asturias como último reducto, los milicianos que no pudieron embarcar en Gijón rompieron el cerco enemigo y se refugiaron por la sierra del Aramo y los montes de Peñamea y Peñamayor. Eran en su inmensa mayoría de las Juventudes Socialistas o Unificadas.

    2. La Clandestinidad y El Exilio.


    En la clandestinidad y después de que los guerrilleros socialistas, en Octubre del 48, abandonan la resistencia por los montes y consiguen huir en barco a Francia, la organización adopta la fórmula de Dirección única o simplificada, es decir, PSOE, UGT Y JJ.SS tenían un solo Comité clandestino debido a la fuerte represión policial franquista. Entrada la década de los cincuenta van entrando en escena jóvenes como Herminio Álvarez, Fernando Cabal Pintado, Francisco y Luis Fernández Roces, Manuel Peláez, Avelino Pérez, José Castro Mayobre, Manuel Mondelo Rondo y Emilio Barbón…etc., que al mismo tiempo que, significan un relevo generacional, rompen con el espíritu de confrontación heredado de la Guerra Civil y se plantean únicamente como cuestión prioritaria la recuperación de sindicatos libres representativos, partidos políticos y el restablecimiento de la democracia y las libertades para todos los españoles. En Mayo del 58 ya están en la cárcel Fernando Cabal y Manolo Peláez. En Agosto del 60 son detenidos y condenados a un año y un día, después de llevar 16 meses de cárcel, Herminio Álvarez, Avelino Pérez y José María Martínez. En las huelgas de Asturias de Marzo-Junio de 1962 participan activamente los jóvenes socialistas y son detenidos y procesados Luis Fernández Roces, Ramón García Carrio, Florentino Vigíl y Avelino Pérez, por pertenencia a organizaciones marxistas, propaganda ilegal e incitación a la huelga.


    Es también a partir de estas fechas que empiezan a salir jóvenes socialistas a los campos escuela de verano a Francia subvencionados por la CIOSL-UGT y dirigidos por la ejecutiva de la Federación de Juventudes en el exilio. En la ejecutiva de ésta participaron jóvenes socialistas asturianos como Angelita y María Dolores Ardines, Mª Luisa Fernández de la Fuente, José Castro Mayobre y Avelino Pérez. Desde el exterior y en conexión con los grupos del interior, las JJ.SS inician una fuerte campaña de captación de militantes entre la fuerte emigración de jóvenes españoles que salían en busca de trabajo a Francia, Suiza, Alemania, Bélgica y Holanda. Este iniciativa culminó en que la Federación de Juventudes llegara a tener secciones de afiliados en todos estos países y a través de las mismas se incrementaran las del interior, en Sevilla, Málaga, Valencia, Galicia y, sobretodo, en Cataluña.


    Este fuerte incremento de la afiliación juvenil, sobretodo en el interior, impone la necesidad de trasladar la Dirección al interior de España lo que obliga a la militancia del exterior-exilio a dedicar toda su actividad en el seno del PSOE y de la UGT. Como consecuencia se acelera también el traslado de la Dirección del sindicato al interior y en el 72 la del Partido, lo que significó la primera renovación y una ruptura con el espíritu también de la Guerra Civil. Lo del Congreso de Suresnes ya fue más bien “vestir el muñeco”.


    Cabe destacar que las JJ.SS supieron ser siempre pioneras en la actualización y renovación del ideario socialista y demostrando que la militancia juvenil es una credencial de solvencia para articular un Proyecto de socialismo que sólo puede salir adelante con militantes de cuna.


    3. Transición y Democracia.


    Los últimos años del franquismo y la época de la transición supusieron un punto de inflexión en la organización, en unos tiempos en los que primó la lucha por la reestructaración interna y la respuesta a los retos inmediatos que la política española y asturiana marcaba en esos años. Gran importancia tuvo en los años 70 la estructuración de la militancia a través de la Universidad, donde las Juventudes Socialistas de Asturias comenzaron a tener una fuerte presencia y actividad, iniciando una línea que en gran medida encauza con el momento actual.


    En el ámbito orgánico, esa reestructuración interna da el primer paso con la Asamblea Regional de las Juventudes Socialistas de Asturias convocada en mayo de 1975 en Barredos, en la que se eligió a la que fue la primera Comisión Ejecutiva de las Juventudes desde el final de la Guerra Civil, con Francisco Villaverde como secretario general, cargo que abandonó en 1977 para integrarse en la Ejecutiva Nacional. En aquel momento, los jóvenes socialistas asturianos, no sólo se confirman como organización autónoma dentro del común proyecto socialista, sino que ejercen una marcada influencia en el mismo. Así, en septiembre de 1975, en Asamblea reunida en Peña Mayor con presencia de 20 a 25 delegados de toda la región, se constituye una nueva Comisión Ejecutiva de la FSA de la que Jesús Sanjurjo, joven de 20 años es elegido secretario general (lo será durante los 12 años siguientes salvo el paréntesis obligado del servicio militar durante el cual asumió la Secretaría General Rafael Fernández recién llegado del exilio). De la misma forman también parte otros jóvenes que como Ludivina Arias, Aladino Cordero, Celestino Suárez, y Fran Varela rondan su misma edad. Son a nivel regional el símbolo de los nuevos tiempos de un socialismo español renovado en Suresnes.


    Desde entonces hasta la actualidad la historia de las Juventudes Socialistas de Asturias ha transcurrido en el marco de una convivencia democrática ganada a pulso por quienes les precedieron. Su activismo, relaciones con el Partido y la sociedad en general, ejercidos en condiciones de normalidad siguen siendo objeto de interés suficiente como para que alguien, tal vez los propios jóvenes socialistas, pongan manos a la obra para su reconstrucción evitando olvidos irreparables.